miércoles, 10 de febrero de 2010

Gusta de cosas, de muchas cosas, ejemplos no son necesarios, pero ¡ay! los quiere dar.
Gusta de consentir a quienes quiere, de que le demuestren que la quieren (aunque para ella sea un poco más difícil), de la gente un poco pesada, de que sepan qué pasa, de la gente inteligente, de las verdades necesarias (porque está convencida de que no todas lo son), de tirarse en el pasto, de contemplar el cielo, de conocer lugar nuevos, de la gente riendo, de ciertos niños (en más de algun momento la acusaran de abuso, está segura), de sacar fotografías (aunque no sea la mejor), de que la gente le preste atención, de ponerse nerviosa cuando le dicen algo (y de ser capaz de contestar de la manera correcta, para ella), de las cantidades en tres, del frío de la noche, de ese perfume de hombre, del olor que sale cuando los hombres fuman (no es que sea distinto al de las mujeres, es que ellos le gustan más), de la gente un poco loca, de mirar un rato atrás, gusta de hablar cosas estúpidas (sin sentido), gusta de pensar que el mundo gira en torno a ella (aunque en ocasiones se dé cuenta de que no es así y le duela, un poco), gusta de... ese es secreto.