sábado, 28 de marzo de 2009

Morir una y otra vez.

Y por momentos creyó no haber mueto en el crudo pasado, pero era mentira: pués había muerto y había sido sepultada junto a cuerpos desconocidos para ellas y para la gente que se encargaba de hacerlo.

Jamás, su cuerpo, fue visitado por alguna persona y quienes pasaban imaginaban cientos de cuerpos sin algun vinculo {Segun lo que sabían} arrumbados mientras los gusanos y quién sabe que cosas más comían sus entrañas, y así ponían algún tipo de cara lastimera por cuerpos y almas olvidadas en capaz de tierra; no interminables.

En un momento que jamás nadie esperó: volvió a abrir sus almendrados ojos y no vió más que huesos carcomidos por los años.

No quiso pensar en salir: ¡Oh! claro que no; quiso pensar en otras cosas, inhalaba lo último de aire que pudo encontrar {porque sí había en tan hondo lugar}.

Pensó en como había muerto y comparaba aquello con lo que deseaba ella para ese moemento: Al recordar que no era igual se dijo: "Pués bien: En vida pocas veces tuve lo que quise, ¿por qué en mi final he de tenerlo?" y de pronto sin explicación un cadaver se movió, su corazón rápido comenzó a latir, miró el lugar desde donde el ruido venía y vió como alguien {desconocido por cierto} comenzaba a abrir sus ojos; claro que costó abrirlos... días sin hacerlo.

- ¿Qué haces? Estás muerto y los muertos no despiertan -
- Tú también muerta has de estar y sin embargo hablas conmigo que hace unos días, bastantes se pueden decir, yo me encontraba sufriendo de un ataque de asma que terminó por enterrarme aquí -
- Aquí sólo entierran personas que nadie conoce ni reconoce -
- Lo sé. ¿Sabes? Yo tengo familia, pero tan pobres han de estar que me dejaron fuera de la iglesia y como en este lugar nada se investiga sólo me vinieron a tirar aquí rezando algunas partes del libro sagrado {para algunos} mientras la tierra me caía en la cara por primera vez y a ustedes por muchas más -
- Tanta explicación... ¿Por qué haz despertado... o como se llame? -
- Es que escuché aquello que ha salido de tí y creo que si en vida no pasaron esas cosas que querías gran responsabilidad es tuya, en cambio con tu muerte no puedes hacer nada porque no decides, la mayoría de las veces claro -
- ¿Qué sabes usted? -
- No mucho de tí, pero sí un tanto de la vida y creo que cosas que quieres que pasen y no pasen es, en gran parte, culpa de la persona -
- Claro que no, hice muchas cosas -
- Pero no todas -
- Nunca se puede hacer todo -
- ¿Lo intentaste? -
- ¿Para qué despertaste?, para atormentar los últimos momentos después de morir una vez y antes de morir otra vez -
- Sí hubieses muerto realmente no estaríais hablando conmigo que, tal vez, tampoco he muerto de manera real -
- No respondió mi inquietud -
- Yo no he querido despertar, es alguien más. Tal vez: alguien en quién yo no creo, pero desperté y no quiero, sí vulvo a morir, callar los últimos momentos que me quedan -
- Pués yo sí -
- Como quiera no necesito de alguien para hablar. El hecho de hablar solo jamás se me ha hecho aje... -
- Hasta que calló -

Y sin darse cuenta estaba de nuevo sola bajo capaz, no infinitas, de tierra. No quedaba mucho para que su muerte se hiciera permanente. Jamás nadie se enteró de esa conversación de personas que, según algunos, ya no tenían alma y que en sus cuerpos dormían gusanos hambrientos.

Ella murió, de manera definitiva, pensando en lo fastidioso de su similar. Jamás supo el porque de su callar y terminó por pensar que era por no molestar. Jamás supo para qué el había despertado. Jamás comprendió el real sentido de las palabras de aquel hombre tan extraño. Jamás entendió realmente quien era: ni en vida, media vida, ni en muerte. Jamás, jamás, jamás... ¿Nada?.

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