Y espera verle una vez más, una última [ojalá no].
Espera que, el hecho de verlo, sea el fin, no haya más, no piense, no encuentre, no sienta más, porque, tal vez, en esas desesperanzas [pesimismo o realismo, depende] encuentre algo de tranquilidad, pero como siempre han de existir las contradicciones: ¿Cómo espera que esa exquisita euforía la consuma?
Cuando piensa, habla, imagina: aparece algo extraño y se queda un momento para hacerla feliz, un momento más para hacer que se sienta bien.
Sentir es bueno, es agradable.
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